sábado, 14 de junio de 2008

¡Me dan miedo
las palabras!

Estamos tan acostumbrados a las palabras... Un alud de palabras en la prensa, la radio y la tele, en libros y revistas, reuniones incontables e infinitas, en mítines, discusiones, parlamentos y mentideros. ¡Palabras, palabras y nada más que palabras! No sólo hemos contaminado el agua, el aire y el suelo, sino también la palabra.
El contacto más íntimo entre persona y persona, el contacto más espiritual.
Nuestro vacío interior ha vaciado también la palabra. La mentira, la codicia y el odio han atacado la palabra como un moho.
La confusión y las tinieblas han ensombrecido la palabra y los hombres ya no pueden entenderse.

La devaluación de la palabra
es la devaluación
del contacto humano


Tenemos que aquilatar la palabra. ¡La palabra es algo fantástico! Se nos ha dado para encontrarnos y crear comunidad. Nos ha sido dada para ser fiables y sólo es fiable en la boca de aquel que une el hecho a la palabra.

¡La palabra ha de ser
un acontecimiento!


¡Ha de ocurrir algo! La palabra es más que lo que dices y escribes.

¡La palabra es lo que eres!


Y la palabra estaba con Dios
y la palabra era Dios
y la palabra se hizo carne
y habitó entre nosotros


¡Jesús es la palabra!


Jesús es la palabra no sólo por lo que dice o lo que hace sino sobre todo por lo que es.

Jesús es la palabra de Dios, la palabra hecha carne y sangre, la respuesta de Dios a nuestras más profundas cuestiones vitales.

Jesús es la palabra para creyentes y no creyentes, el camino,la verdad y la vida, el amor de Dios hecho hombre.

Escúchalo y perdóname cada palabra, porque todo ha sido dicho hace tiempo.

PHIL BOSMANS